Kandy

Después de 1 día en la ajetreada ciudad de Colombo, cogimos un tren a Kandy, una gran ciudad de la zona central de Sri Lanka, rodeada de montañas cubiertas de plantaciones de té y selvas tropicales.

Como llegar

trenComo era el primer viaje en tren que íbamos a hacer en el país, lo habíamos comprado online con la compañía privada Rajadhani Express; aun así en la estación de Fort hay que cambiarlos por el ticket de verdad, el email de confirmación de compra no es válido para viajar. La compra se puede realizar a partir de 15 días de antelación. Pensábamos que se trataba de un tren distinto pero nos sorprendemos al ver que es solo un vagón adjunto al tren de línea regular.

Los tickets de tren de línea regular no se pueden comprar ni reservar online, hay que comprarlos directamente en la estación de tren Colombo Fort y siempre es recomendable reservar con antelación.

Nuestro ticket incluía un desayuno bastante completo, el vagón era confortable y contaba con un lavabo de lo más occidental. No nos pudimos quejar de las 3h30 del viaje.

Ya una vez en Kandy, dejamos las maletas en la consigna de la estación de tren y salimos a visitar el Templo del Diente de Buda antes de seguir viaje ese mismo día!

Lago Kandy

El lago Kandy, en el centro de la ciudad, es un destino popular para pasear. Se trata de un enorme estanque artificial de algo más de 3 km de perímetro que se debe al capricho del monarca Sri Wickrama Rajasinha para embellecer la capital del Reino a principios del Siglo XIX. Es casi imposible no encontrarlo ya que te lo cruzas a todo momento.

Templo del Diente de Buda – Sri Dalada Maligawa

El Templo del Diente de Buda es uno de los mayores atractivos de la ciudad de Kandy y uno de los templos más importantes del país. Se trata del santuario donde se encuentra una de las mas importantes reliquias del budismo: el diente canino izquierdo de Buda, de 2,5cm.

El ticket cuesta 1000 LKR (alrededor de 5€) e incluye permiso para hacer fotografías y vídeos dentro del recinto. En la entrada al templo hay que pasar por distintos arcos de seguridad y las normas de vestimenta son muy estrictas tanto para hombres como para mujeres. Hay que ir con las piernas cubiertas hasta el tobillo, con los hombros tapados y descalzos. Una vez en el interior hay una garita donde dejar los zapatos sin coste.

Se trata de un complejo de templos, pabellones y jardines bastante grande que lleva cerca de una hora a visitar. Palacio Real, biblioteca, museo, lugar para las abluciones, todos estos pabellones se pueden visitar, pero todo el mundo se dirigía hacia la sagrada reliquia de Buda. Pudimos ver a muchos peregrinos portando bandejas de mimbre con pétalos de flores frescas.

Unos cuernos de elefante bien pulidos señalan el lugar de custodia del diente de Buda, aunque para verlo se tiene que subir más arriba. El diente de Buda, que se guarda en una pequeña estupa labrada en oro puro, sólo se puede ver a ciertas horas, a cierta distancia y en muy poco tiempo (los peregrinos tienen 15 segundos para estar frente a ella). Toda la planta era un hervidero de gente fervorosa que esperaba con paciencia su momento para estar frente al símbolo religioso más adorado del país.

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