Lago Inle

Para visitar el Lago Inle, la ciudad más cercana y con mayores infraestructuras turísticas es Nyaungshwe. Aquí llegan la gran mayoría de autobuses y es muy fácil encontrar alojamiento ya que hay una gran cantidad de hoteles para todos los presupuestos. Además se pueden encontrar agencias de viajes donde contratar excursiones y un gran número de restaurantes de cocina asiática y internacional.

Esta ciudad se encuentra comunicada con el lago gracias a un canal de aproximadamente 4 kilómetros, lo que aleja la Reserva Natural del lago de cualquier alboroto y desecho urbano.

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Si hay algo imprescindible que hacer aquí, obviamente, es contactar con un barquero y hacer una excursión por el Lago Inle. Hay varias opciones: acercarse hasta la zona del embarcadero y negociar allí mismo el precio y las visitas con cualquier barquero (aunque su ingles es bastante malo); reservar la excursión en cualquier agencia de viajes o en el mismo hotel; simplemente caminar por las calles y esperar a los muchos hombres que os asaltarán ofreciendo sus servicios. 

Nosotros llegamos en bus a las 5h30 de la mañana, y decidimos reservar la excursión en nuestro hotel ya que así pudimos salir a las 7h00 y por 5 horas pagamos 19 000 kyats (cerca de 12€). Por el tiempo que teníamos (ese mismo día volvíamos a pillar un bus nocturno) cogimos una excursión de medio día, pero las hay para todo el día por unos   30 000 kyats (cerca de 19€).

Igual que en Bagan, también para visitar la región del Lago Inle hay que pagar una entrada, en este caso son 15 000 kyats por persona (cerca de 9,60€). Nuestro bus paró de madrugada y entraron unos locales a cobrar a todos los pasajeros. Llevábamos el ticket siempre con nosotros pero nunca nos lo pidieron.

Alrededor de sus 20 km de largo y 5 de ancho se han establecido un buen puñado de aldeas flotantes en el Lago Inle, que acogen una comunidad humilde de pescadores, artesanos, agricultores y ganaderos. La mayoría de ellos viven de lo que las aguas del lago les ofrecen (incluso hay huertos flotantes), y muchos se han adaptado a los nuevos tiempos y al creciente turismo para crear recuerdos hechos a mano en sus viejos talleres de artesanía.

En varios lugares del Lago Inle se celebra el que es conocido como Mercado de los 5 días. Se trata de un mercado rotatorio que cada día se emplaza en una localización distinta y que tras cinco días regresa a la villa. Siempre que no sea luna llena o nueva, que son días festivos. Hay que preguntar al barquero dónde se celebra el día que hacéis la excursión para que os lleve. Es muy interesante de ver, hay muchos locales comprando y vendiendo. Un festival único de colores y olores!

Una de las estampas más famosas son los pescadores Intha, la etnia mayoritaria del lago. Sin embargo, justo a la salida del canal, hay algunos “personajes” que han cambiado la pesca de verdad por la “pesca de turistas” e intentan cobrar por hacer la foto de turno. No hay que tener prisa en hacer la foto, basta con adentrarnos unos metros más para observar a muchos pescadores de verdad que hacen su trabajo sin fijarse si alguien les mira o les fotografía.

Su gran fama proviene del don que tienen de poder remar con los pies, utilizando la pierna como un enganche del propio remo. Se sustentan, casi milagrosamente, con una sola pierna en la proa de la embarcación, mientras con la otra se enganchan, literalmente, el remo. De esta manera tienen las manos libres para trabajar con las redes.

Otra parada imprescindible en el lago es la Pagoda Phaung Daw Oo, a la que se accede desde un ancho canal. A pesar de no ser uno de los templos más hermosos de Myanmar sí que se encuentra aquí un ambiente cargado de religiosidad. Aquí se adoran cinco figuras de Buda que han quedado completamente desfiguradas debido a la gran cantidad de pan de oro que los fieles depositan en su superficie.

Una de las imágenes más típicas del Lago Inle son las pequeñas aldeas con humildes casas elevadas sobre enormes pilares, alineadas en torno a canales que hacen las veces de calles, cada una con su escalera que baja al agua. El que más se suele visitar es Iwama, con sus bonitas casas de teca.

También se pueden ver muchas tiendas de souvenirs, puesto que muchos habitantes viven del turismo. Artesanía, plata, tabaco, sedas, flor de loto, etc. Ya veréis que los barqueros intentarán parar en el mayor numero de tiendas posibles, seguramente tengan alguna comisión. Nosotros apenas paramos en una tienda de plata, un taller de flor de loto y un taller de construcción de barcos. En los demás lugares le hacíamos una señal de que no queríamos parar y funcionaba!

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Otra parada que todos los viajeros hacemos en el Lago Inle es en Nga Phe Kyaung, más conocido como el Monasterio del gato saltarín. Cuenta la historia que los monjes amaestraban a los gatos para saltar por unos pequeños aros que sostenían con sus propias manos. Actualmente lo de los gatos es una mera anécdota para visitar un bonito rincón del lago. Se trata de uno de los pocos monasterios alzados con el uso de la madera de teca como material casi único de construcción. 

Las aguas del lago son también aprovechadas para cultivar verduras y hortalizas. Mediante un sistema de “jardines flotantes”, la agricultura está garantizada en el lago, aunque para recolectar los frutos haya que utilizar las canoas. Son huertos cultivados entre pequeños canales que normalmente las mujeres trabajan sin bajarse siquiera de sus pequeñas barcas. Es muy curioso de ver.

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